Cuentos de gente que lee demasiado

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jueves, junio 29, 2006
Capítulo 1. Botellón.
Miré hacia la virgen de piedra. Estaba situada entre una llave y una mano grabadas en la roca. Luego miré a mi cubata. Sólo quedaba hielo mezclado con restos de whisky. Tiré el contenido a los setos y cogí la botella. Por el rabillo del ojo vi como Elena y Ernesto se enrollaban. En el banco de enfrente Claudia y Tomás hablaban del concierto. Yo iba a ir con ellos. Alan Parsons Project. Tenía que currar y no pude. Llevaba meses esperando ese concierto. Y la hijaputa de mi jefa se le ocurrió adelantar el proyecto al día siguiente. Seguro que lo hizo para joderme.

Fui generoso con el whisky. Cogí la botella de Coca Cola y la abrí. El gas hizo que se derramase por mis pantalones. Lo que faltaba. Todos se rieron mucho. Divertidísimo. Me levanté y sin decir nada me largué con el vaso de plástico en mi mano.

Empecé a bajar la cuesta hacia la puerta de las Granadas. Estupendo sitio para hacer botellón, dijeron, lejos de la policía. En cierto modo tenían razón. Era un lugar precioso para emborracharse. La Puerta de la Justicia iluminada por los focos haciendo honor al nombre de fortaleza roja. Alhambra. Luego tendría que ser yo quien recogiese la basura que ellos dejasen. Como siempre.

Pensé en Claudia. La amaba más que nunca había amado a nadie. Ahora Tomás estaría flirteando con ella. La tenía en el bote, desde luego. Luego se la follaría y la dejaría tirada. Y yo sería su paño de lágrimas. Siempre era igual. Había pasado la frontera entre amigo y posible novio. Seguí bajando la cuesta, atravesando los focos de luz y oscuridad que se alternaban. El agua descendía junto a mí por la acequia. Llegué a la Puerta de las Granadas y la atravesé. Pensé en la llave y la piedra. La leyenda decía que si la mano cogía la llave Granada volvería a ser poseída por los árabes. Y que por eso había una virgen en la hornacina de piedra entre ambas. Muy científico todo. Sonreí.

Junto a la puerta había un callejón oscuro que daba a un descampado. Un descampado sin construir. Increíble. Me detuve y miré al callejón. Un vagabundo me sonrió. Llevaba un turbante. Le devolví el saludo y seguí andando. Me llevé la mano al bolsillo y lo noté vacío. El móvil. Mierda, se lo había dejado hacía diez minutos a Elena para enviar un sms a su compañera de piso. Me la quería presentar. Pero ya tenía suficientes conocimientos sobre ella. Era gilipollas.

Giré sobre mis pasos hacia la puerta. El vagabundo ya no estaba. No recordaba que la Puerta estuviese tan bien cuidada, la recordaba llena de graffitis y hierbajos. Se notaba que estábamos en campaña electoral. Volví a cruzar la puerta y respiré hondo. El aire se notaba distinto. Supuse que el whisky ya estaba actuando en mi cabeza con la misma fuerza que en mi hígado. Mientras subía por la cuesta pensé en que dirían cuando me viesen. Aburrido. Rajao. Aguafiestas. Ya me lo habían dicho otras veces. Al menos el gilipollas de Tomás. Ya podría desaparecer de mi vida, que me iba a dar lo mismo. Por lo visto iba por ahí diciendo mentiras sobre mis gustos sexuales. Típico de él, volcar sus frustraciones en los demás.

Seguía caminando entre los focos alternos de luz y oscuridad proyectados por las farolas. A mi izquierda el bosque emitía los sonidos de una noche veraniega. Grillos, el frotar de las hojas, alguna ardilla insomne, el agua discurriendo por la acequia... Pero había algo más. Entonces escuché el grito.

Un grito que no era de este mundo. O al menos eso me pareció a mí. Me quedé helado. No podía moverme. Da la vuelta y corre. Mi primera reacción fue girar sobre mis pasos y huir hacia la puerta. Tranquilízate. Es tu imaginación. Cuando recobré la respiración las piernas me temblaban. Me aparté hacia un banco resguardado de la luz y me senté. Un gato, seguro que era eso. Menos mal que los del grupito no me habían visto. No habría soportado que Claudia me viese haciendo el gilipollas una vez más. Volví a iniciar la marcha, mientras el corazón iba disminuyendo su compás. La larga marcha. No iba a llegar nunca a la cima.

Miré a la acequia. El agua proseguía su viaje de camino a las alcantarillas. Recordé que hace años intentamos taponarla con piedras y ramas, pero no lo conseguimos. La corriente se filtraba por nuestra sólida construcción en su corto viaje hacia las alcantarillas. Era un murmullo relajante. Entonces me di cuenta del color. Roja. El agua era roja. Y yo sabía de donde provenía esa coloración carmesí. Venía de la puerta, donde ya no se escuchaban las risas de los otros.

Debí de haber girado sobre mis pasos y bajar la cuesta de nuevo para no volver más. Pero seguí subiendo sin predecir lo que me iba a encontrar. Cuando giré la esquina les ví. Estaban muertos. Dios, cuanta sangre. Y los ojos. Abiertos en una horrible expresión de puro terror. Todavía tenía el cubata en la mano. Y entonces miré a la virgen de piedra. Estaba en el umbral de la puerta. La boca abierta como en un grito silencioso. Arriba, la mano tenía cogida la llave.


La puerta de la muerte (con gente)
Escrito por Ferguson @ 7:19 p. m.  
17 Comentarios:
  • A las 19:47, Blogger Ferguson dijo…

    Hala, pal siguiente que escriba sobre esto. Que vaya a la policía y se encuentre con una bella agente con grandes tetas (así en plan Michelle Rodriguez) xD

    Creo que estoy contribuyendo a destruir la lengua en vez de a defenderla, juas.

     
  • A las 20:26, Anonymous Alfonso dijo…

    No quiero ser cabrón, pero respecto a las formas, parece un telegrama. Estaría bien que usaras conectores y eso :P.

     
  • A las 20:45, Blogger antemil dijo…

    Será que yo soy demasiado clásico, pero pienso igual que Alfonso. Es que yo soy torpe y no entiendo la literatura moderna, lo siento.

    Si hay que describir a una bella agente con grandes tetas, el capítulo 2º se lo dejo a otro.

    Por cierto, he cambiado la plantilla para que la letra sea un poquito más grande, que me estaba quedando ciego. Otra cosa, habría que cambiar el tipo de letra de una tipo times a una tipo arial, para facilitar la lectura.

    Encontré una plantilla que me gusta mucho, pero que no sé subir entera. Una imagen de la plantilla a la que me refiero está aquí:

    http://photos1.blogger.com/blogger/5442/340/1600/magic-paper.jpg

    Se llama magic paper, como dice el link.

    Un saludo.

     
  • A las 20:58, Blogger other dijo…

    A mi lo que pasa es q m hubiese molao mas tirar pa la ciencia ficción o la novela hacker, y eso no veo como engancharlo jeje

     
  • A las 20:59, Blogger other dijo…

    Por cierto, entender que hemos presionado mucho a fergu para que sacase ésto rápido... y lo mismo eso ha tenido algo que ver.. mea culpa :)

     
  • A las 21:32, Blogger azic dijo…

    La plantilla esa mola, Algún blogero que la ponga. Sobre la historia, pues me gusta pero pienso igual que antonio, me molaría algo mas de ciencia ficción.

    ¿No sería mas apropiado un wiki?

     
  • A las 21:35, Blogger Miauz dijo…

    Estoy de acuerdo también con lo del estilo en plan telegrama... habría que reescribirlo o algo.
    Tampoco me gusta el final del capítulo... muere hasta el apuntador... y no sé muy bien cómo podría seguir.
    Lo del tema friki, tened en cuenta que no todo el mundo estaría a favor de un tema de SciFi así como así. De esta manera cualquiera puede escribir.

     
  • A las 22:25, Blogger antemil dijo…

    Igual se puede hacer un flash back como en las pelis gore de clase B, pegamos un cartelito de... «Dos meses antes» y hala, a continuar XDDD

    A mí cada vez me lo ponéis más difícil. Yo ni policiacas, ni CF (aunque podría tirar de mis colegas cyberdarkianos, que están más puestos), ni hacker (como no sea en plan Cyberpunk 2.0.2.0)... Jo, qué inútil soy, me estoy deprimiendo >_<

    Y con respecto a lo del wiki... eso son detalles de la implementación, aquí estamos haciendo el diseño XDDDDD

     
  • A las 23:54, Blogger alayma dijo…

    Bueno, aquí va mi opinión...

    Yo no sé cual era la intención inical de esto pero supongo q será crear la historia entre todos, y no hacer un best seller.

    A la hora de escribir cada uno tiene su estilo,y creo q es lo que hace q esto tenga su gracia que cada capítulo tenga una forma diferente, por lo que si empezamos a intentar cambiar la forma de hacer las cosas de cada uno, quizás salga poco natural.

    En cuanto al argumento en sí, la verdad es q es un poco exagerao el principio, pero tampoco dice que mueran todos... dice "Estaban muertos", estaban implican más de 1 pero no todos jeje.La idea del flash back tb puede ser buena.

    Y respecto al tipo de letra, prefiero el times al arial, pero eso es cuestión de manías, es lo de menos.

     
  • A las 00:32, Blogger other dijo…

    Os meto aquí, a pelo, un capítulo que he escrito y que puede estar bien como primer capítulo de algo más tipo novela que tipo relato corto...
    Si os gusta, bien ahora o bien más adelante cuando terminemos este y queramos empezar otro, lo paso a post y le pongo ya las cursivas que aquí no salen (y no se como saldrán las notas al pie)
    Aquí lo tenéis:
    --------------------------------------

    Hacía calor en aquella habitación. Demasiado si teníamos en cuenta que eran ya las 9 de la tarde. Desde luego trabajar en aquellas condiciones era casi imposible, pero con un poco de suerte el lunes habrían arreglado el aire acondicionado.



    Recogió de su escritorio la tarjeta blanca con su foto. Las normas decían que tenía que tenerla puesta mientras estuviese dentro del edificio, pero a pesar de que ella misma había redactado esas normas, no consideraba especialmente grave el no tenerla mientras estaba sentada en su puesto de trabajo. Después de todo estaba al alcance de su mano. Además gastaba demasiado dinero en su ropa como para colgar de ella la tarjeta con un imperdible, así que se la colgaba al cuello de una cinta color negro que le producía cierta irritación. De algún modo deseaba llegar a su despacho para poder quitársela, lo cual desde cierto punto de vista beneficiaba a la empresa, pues la mantenía virtualmente atada a su escritorio.



    Las críticas a su vestimenta eran el pan nuestro de cada día en su círculo más íntimo, y suponía que se producían también a sus espaldas en otros ambientes. Desde luego resultaba cuanto menos contradictorio las ingentes cantidades de dinero que empleaba en aquellos modelitos que se ponía cada día. Se autoconvencía diariamente de que aquello formaba parte de su posición en la empresa, que la obligaban las circunstancias, pero lo cierto es que por alguna extraña razón disfrutaba gastando el dinero en aquello. Y sí, también disfrutaba al contemplar el efecto que producía su presencia en los hombres, efecto que por otro lado le resultaba muy práctico en innumerables ocasiones, sobre todo teniendo en cuenta que casi la totalidad de sus clientes y compañeros de trabajo eran del sexo opuesto al suyo.



    Mientras atravesaba los largos pasillos en dirección a la salida, miles de LEDS[1] se encendían unos metros por delante de su posición y volvían a apagarse a sus espaldas, creando una iluminación uniforme de más blanco de los blancos, que daba un aspecto muy futurista a la escena. No era partidaria de aquél derroche, pues no se lograba con ello un ahorro real en el consumo eléctrico. Sin embargo era frecuente que los clientes más importantes deseasen visitar las instalaciones, y la imagen en esos casos era muy importante. Por eso cientos de controladores en todos los despachos y habitaciones permitían decidir desde la temperatura hasta la música que sonaba en la habitación y que, en determinados casos, podía acompañar a una persona a lo largo de su tránsito por distintas estancias del complejo, lo cual se lograba gracias a los chips RFID[2] que se incluían en las tarjetas de todos los empleados. En realidad la mayoría de esos sistemas eran completamente inútiles, pero si querías vender el producto tenías que demostrar que era útil. Y vender el producto era de suma importancia, la sección de domótica y control industrial era una de las que más beneficios reportaba a la empresa.



    A ella no le gustaba trabajar en aquella parte del edificio, por debajo incluso del parking que ocupaba tres niveles bajo tierra. Hubiese preferido los espacios diáfanos y luminosos y los complejos mecanismos de reflexión para arrastrar la luz del sol al interior del edificio. Pero naturalmente el área de seguridad debía estar allí, junto a las zonas con mayor nivel de seguridad.



    Otra opción hubiese sido estar en las sedes en Madrid o Barcelona, pero esas sedes eran meras tapaderas. Allí se dedicaban más a la gestión y a la contabilidad, y afrontaban solo pequeños proyectos software. La decisión de situar en Granada la sede central de Pontifex Corp había sido casual, pero en los últimos años había beneficiado mucho a la empresa. Iván (los fundadores se negaban a ser tratados de un modo distinto a por su nombre propio) le había contado la historia una vez, el día que le informó de su ascenso. Lo que años atrás había sido un pequeño proyecto iniciado por unos cuantos estudiantes de informática, electrónica y telecomunicaciones que se negaban a tener jefes cuando terminasen sus carreras, ahora era una gran empresa. Subvencionaron los proyectos haciendo trabajo basura: páginas web, programas de gestión para pequeñas tiendas, etc. Dedicaban, como norma, el 50% de los beneficios a la investigación. En ocasiones esa cantidad se incrementaba, y en ocasiones se empleaba simplemente en permitirles subsistir durante varios meses sin salir del pequeño local que alquilaron y en el que realizaban todo su trabajo.



    Por suerte el ayuntamiento de la ciudad había estado de su parte cuando había sido necesario, todo ello naturalmente con el empuje de ciertas donaciones y contribuciones a la ciudad (la mayor parte de los granadinos solo conocían Pontifex Corp. por las placas de agradecimiento situadas en hospitales, estaciones de metro, etc). Así, no resultó un problema lograr ciertas recalificaciones para construir el enorme edificio en un lugar privilegiado, con vistas a la Alhambra y con unos enormes jardines en la vega granadina.



    Había sido más complicado para la empresa el lograr acceso directo a Internet, pero una vez que se consiguió que un nuevo backbone[3] con destino a áfrica pasase por Granada, se pudo convencer a las distintas entidades implicadas de que Pontifex Corp ofrecía enormes ventajas como nodo para conseguir la regulación del tráfico. En aquella época Rocío trabajaba ya en Pontifex Corp., pero aún no tenía un gran puesto.



    El resultado final era que Pontifex Corp. tenía la mayoría de sus laboratorios en un lugar apartado, lejos de las capitales y de los curiosos. Una ciudad que era un excelente lugar para vivir y un aliciente más para que los empleados, expertos entre los expertos, eligiesen trabajar en la compañía. Además las áreas más críticas de la empresa, las que se relacionaban con los sistemas de seguridad que Pontifex Corp. incluía en sus sistemas o vendía a terceros, así como los propios servidores, que contenían importante información tanto de la propia empresa como de los clientes que confiaban en ella.



    Tras atravesar la cámara de seguridad, consistente en dos puertas que no podían estar abiertas al mismo tiempo y a las que se accedía mediante la tarjeta de seguridad, Chío (así era como la llamaba la mayor parte de la gente) llego al hall en que se encontraban los ascensores, donde comenzó a ver compañeros de otras secciones que, como ella, habían alargado su jornada laboral del viernes. Por suerte nadie trabajaba los fines de semana en Pontifex Corp, y además podían librar la tarde del viernes o la mañana del lunes, a su elección.



    Ella esperaba pasar un gratificante fin de semana en Sierra Nevada, esquiando con Luis y Eva, dos compañeros de clase con los que aún mantenía relación y a los que había invitado a pasar el fin de semana en su ciudad.



    En el control de salida había cinco o seis personas esperando. Solo quedaba un vigilante de seguridad en el control y a las 21:30 todos los empleados de nivel C o menos debían haber salido, así que los que apuraban hasta el último momento habían provocado un pequeño atasco.



    La inspección era bastante minuciosa. Incluía el paso por un sensible detector de metales (los empleados debían evitar llevar prendas de vestir con piezas de metal, tales como botones o cremalleras, así como complementos, pues ralentizaba sobremanera los controles), el vaciado de los bolsillos y el paso por un importante campo electromagnético capaz de inutilizar cualquier dispositivo de almacenamiento magnético o electrónico (ningún equipo en el área de seguridad tenía por supuesto acceso directo a Internet ni tampoco unidades ópticas de escritura).



    La mayor parte de los empleados consideraban absurdas éstas medidas de seguridad, ya que el proceso de selección de personal para el área era enormemente restrictivo, y en él solo podían participar empleados con un mínimo de cinco años de trabajo en la empresa. Sin embargo Iván la había seleccionado porque era la mejor candidata para el puesto, y aunque ni siquiera él consideraba necesarias todas esas medidas, había puesto en sus manos la gestión de los protocolos de seguridad en el área restringida de Pontifex Corp, y ella hacía bien su trabajo.



    Cuando quedaban dos empleados delante suya, el detector de metales se disparó. Aunque no era habitual que lo hiciese a la salida (porque los empleados ya sabían qué objetos habían dado problemas a la entrada), la gente no se inmutó. Jose (que no José), el vigilante de seguridad, pasó el detector de metales por el cuerpo del empleado, al que Chío no conocía, y constató que el problema estaba en el cinturón. Aunque el protocolo decía que debía quitarse el cinturón y pasarlo por los rayos X, el vigilante hizo la vista gorda y le dejó pasar.



    Chío se sintió en la obligación de actuar. Recordaba a Jose, ella misma lo había seleccionado para el puesto. Era un hombre poco inteligente, inocente y de carácter bonachón. Recordaba que tenía esposa y dos hijas, y eso la hizo apiadarse de él. Decidió que el lunes ordenaría su traslado a otro puesto de seguridad en la empresa, lejos del área restringida. Tenía que ser estricta e intolerante en esto, a pesar de ganarse así el odio de muchos de sus compañeros.



    Cuando Jose vio a Chío, comprendió que había cometido un error, y supuso que éste fin de semana sería despedido. Su mirada pedía perdón aunque de su boca no salió más que un escueto “Buen fin de semana”. No pudo tampoco evitar mirar el escote de la mujer, y, cuando pasó de largo, su trasero.



    Jose la observó abrir su taquilla, tomar su bolso y, a pesar de estar terminando su jornada laboral, encaminarse a la puerta del ascensor rebosando energía. Por un instante se olvidó de su mujer y la deseó más que a nada en el mundo. Rocío era una persona que enamoraba. Quizás, pensó, si hacía especialmente bien su trabajo este fin de semana, el lunes, cuando ella le pidiese el informe, podría pedirle perdón y lograr que no le despidiese.



    ***



    Claves para el escritor del próximo capítulo, que pueden ser de utilidad: El aire acondicionado va a ser reparado durante el fin de semana, Jose va a supervisar la reparación para garantizar que los operarios no accedan a nada que no deban. Jose tiene mujer e hijos, un buen chantaje…
    Además puede ser invierno (tiene sentido si se va a Sierra Nevada) aunque haga calor en el edificio, porque si está en un sótano y lleno de PCs, ya se sabe...

    -----------


    [1] LED: Del inglés Light Emiting Diode, se trata de un pequeño componente electrónico que emite luz al hacer circular por él corriente eléctrica. Son usados en casi todos los dispositivos electrónicos, generalmente de color rojo o verde, para indicar, por ejemplo, que están encendidos.

    [2] RFID: Del inglés Radio Frecuency IDentification, se trata de un mecanismo de almacenamiento y posterior recuperación de datos a distancia. De pequeño tamaño, responden a una señal concreta enviada por un emisor, entregando la información que tienen almacenada de modo inalámbrico.

    [3] Backbone: Literalmente columna vertebral en inglés, en informática se usa el término para designar a las principales líneas que forman Internet.
    -------------------------------------

     
  • A las 01:01, Blogger other dijo…

    Por cierto, se me ha olvidado decir que el capítulo tiene bastantes fallos... le faltan descripciones y hay que corregir algunas cosas, pero si os gusta la idea y le veis continuación fácil ya lo sigo... si no pa qué jeje

     
  • A las 02:02, Blogger Miauz dijo…

    other, la verdad es que es buena la idea... pero mejor lo dejamos para la próxima historia (ve dándole forma y esas cosas).
    Ahora vamos a intentar darle algo de coherencia a lo que ha escrito este hombre. Creo que tengo una idea para el capítulo siguiente, la escribo y a ver si va cobrando sentido la historia en general. La idea es esa, coger una idea e ir convirtiéndola en un cuento.
    Como dice alayma, no es un best-seller, ni una novela, es un cuento compartido.

     
  • A las 09:04, Blogger antemil dijo…

    ¿Cómo que no va a ser un best-seller?
    Si Dan Brown hizo uno con *eso*, nosotros podemos hacer muchos XDD

    Y sí, mejor seguir con esta historia que, de momento, es cuanto menos intrigante.

    @other:
    tendría que relatarte lo que es un DED XDDD (Darkness Emiting Diode) y su teoría de construcción con la captura de un agujero negro.

     
  • A las 10:58, Blogger other dijo…

    Wooo, mola lo del DED.. podemos usarlo después jeje

     
  • A las 10:59, Blogger other dijo…

    Wooo, mola lo del DED.. podemos usarlo después jeje

     
  • A las 13:02, Blogger Ferguson dijo…

    Sobre la escritura telegráfica: se supone que así entrecortado es como dá más miedo un cuento, para que no pierdas la atención y te sientas nervioso. Al menos así lo hacen los negros de Stephen King. Y también el mezclar primera y tercera persona. Y decir borderías. La verdad, conque me digáis que habéis estado un pelín nerviosillos me conformo, porque esa era la idea.

    Other, es potente lo poco que he leido (estoy con RTB pagando ahora :p)

    Pero por cierto, como escribáis un párrafo de más de 10 líneas estilo Tom Bombadil (si, lo odio, es la segunda vez que lo nombro) con descripciones estúpidas pediré un resumen a alguien.

     
  • A las 13:03, Blogger Ferguson dijo…

    Pollas, lo de "primera con tercera persona" no iba ahí xD

     
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